| Navidad colimota |
|
Por Teófilo Para estas fechas, Colima se encuentra repleta de luces que adornan camellones, plazas, árboles, casas y nacimientos. Sin importar la condición económica, puedes observar, como si de un tianguis o de una muestra de obras de arte callejera se tratara, la más diversa colección de nacimientos (con guajolotes, nopales, pozos de agua, gallinas y el infaltable diablito rojo). Los más afortunados tienen un árbol de plástico recargado de esferas que se rompen de tan solo verlas. Para los menos, cualquier rama forrada de algodón sirve. Por las noches, los empedrados parecen brillar. Grupos de chiquillos recorren las casas paseando una caja de zapatos adornada, algunas velas y cantos desentonados pidiendo posada. Para quienes no colaboran, el versito no se deja esperar “ya se va María muy desconsolada porque en esta casa no les dieron nada”.El ambiente es de fiesta colectiva, las posadas se adelantan y ya sea por los chiquillos, por los vecinos o por simple placer, algunas calles cierran el tránsito para dar paso al bailongo, al pozole y al ponche de cacahuate, jamaica y café. Una lluvia de caramelos, cascotes de barro a medio cocer y fruta y muchas serpentinas caen sobre los niños; la piñata se rompe sin que pocos pierdan el tino. El encanto surge, flota y se apodera de nosotros, despreciamos el oro y la plata a cambio de romper la piñata. |
| < Anterior |
|---|

