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Plumas de la cola. "No la quitaron, de lo contrario, se les hubieran desprendido las plumas a los colibríes", detalló la investigadora del Templo Mayor. La restauradora María de Lourdes Gallardo fue la encargada de limpiar los huesos de las aves con agua y alcohol ayudada con un bisturí, después se sumergieron en un polímero (Mowilith DM1H) para evitar el quiebre de los restos. A los demás elementos no se les aplicó ninguna sustancia química, únicamente agua destilada debido a su buen estado de conservación.
Sólo 11 pudieron ser identificadas —aún no se sabe cuál es la especie de la ofrenda 99—, al ser comparadas con esqueletos de la Colección Osteológica de Aves del Laboratorio de Arqueozoología y con los ejemplares de la Colección de Aves del Laboratorio de Cordados Terrestres del Departamento de Zoología de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas, adscritas al Instituto Politécnico Nacional. La bióloga Valentín determinó que los colibríes pertenecían a las siguientes especies: dos a la Lampornis cf. Amethystinus, dos a la Hylocharis c.f. leucotis, uno más a la Amazilia violiceps y el resto a la Eugenes fulgens. El Lampornis cf. Amethystinus mide 12 centímetros, sus alas son verdosas y su garganta rojiza. Esta especie se localiza en Nayarit y Tamaulipas hasta Honduras. El Hylocharis c.f. leucotis mide ocho centímetros, es verde con azul y morado brillante, se encuentra desde el norte de México hasta Nicaragua. El Amazilia violiceps mide 11 centímetros, es blanco con café grisáceo y azul, se encuentra desde Sonora y Chihuahua hasta Chiapas. Y el Eugenes fulgens mide 13 centímetros, es verde metálico y se localiza en toda la República Mexicana. Actualmente, los cráneos de los colibríes están en las bodegas del Museo del Templo Mayor, mientras que los postcraneales, todavía se encuentran en el laboratorio para comparar con mayor exactitud las especies de colibríes que faltan. Los elementos de las ofrendas 99 y 100 fueron expuestos temporalmente hace cuatro años junto a los objetos encontrados en el predio de las Ajaracas. Fuente INAH |