| Posadas - Tradiciones, expresiones de las culturas vivas de México |
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Tradiciones, expresiones de las culturas vivas La riqueza del patrimonio cultural inmaterial de México se ve en "nuestro calendario poblado de fiestas", las de diciembre son la prueba fehaciente de que vivimos en lo que Lourdes Arizpe (parafraseando, a su vez, a Nelson Mandela) describe como nación río arcoíris con culturas sin linderos definidos, llenas de objetos, representaciones, sitios y significados que incorporan y dan forma a dicho patrimonio. Las posadas son un ejemplo de una tradición que se ha ido enriqueciendo y que en cada lugar manifiestan la confluencia de elementos rituales y estéticos como parte de la cosmovisión de la gente que participa en ellas. Muchos investigadores que se han ocupado del estudio relativo a la labor evangelizadora y misional durante la Colonia, refieren la coincidencia de festividades similares existentes en el calendario litúrgico católico y el calendario ritual indígena.
Las tradiciones de nuestro pueblo son la expresión de las culturas que le dan fisonomía propia, que nos diferencia de otros grupos o comunidades, y que contribuyen a la identificación y cohesión entre los individuos a partir de la historia e intereses comunes. [1] En las formas en que se celebran las posadas en distintas entidades de México, se observa la recreación de elementos, así como las diferencias y similitudes entre cada una: Xochimilco, Distrito Federal; San Agustín Acolman, Estado de México; Chilapa, Guerrero; Cutzamala, Guerrero; Tlahuitoltepec y Ayutla, Oaxaca; Huitzilan, Puebla; Barrio de la Cruz, Querétaro; Campeche, Chiapas, Tabasco, Veracruz, Yucatán. [1] Marta Turok, Cecilia Jurado y Lucina Jiménez, Diciembre en la tradición popular, Dirección General de Culturas Populares, 1996, p. 11.
Piñatas mayas, las piñatas de siete picos y las de gajos 10 Dale, dale, dale, no pierdas el tino… Mide la distancia que hay en el camino… El elemento indispensable en las posadas son las piñatas… Existe la versión de que tienen su origen en un antiguo juego maya que consistía en intentar romper, con los ojos vendados, una olla de barro cocido, colgada de una cuerda, que se balanceaba continuamente en el aire y que durante la época de la Conquista, los misioneros emplearon este juego como un recurso para facilitar la cristianización. Entonces, la elaboración de la piñata consistía en forrar una olla con papeles de colores, dándole una forma grotesca y se llenaba de dulces y frutas. La piñata se colgaba en el patio del convento y, antes de romperla, el sacerdote explicaba el significado del acto: la piñata representa el pecado; los ojos vendados, la fe; darle con el palo, la virtud; romperla, vencer el pecado; la fruta y dulces que caen al quebrarla significan la recompensa del cielo.
Es común escuchar que los siete picos de la piñata tradicional representan los siete pecados capitales del culto católico: lujuria, avaricia, soberbia, ira, gula, pereza y envidia. Asimismo, se dice que la piñata es una representación de las tres virtudes teologales: la fe, la esperanza y la caridad. Los ojos vendados simbolizan la fe, la esperanza se expresa mediante el ánimo de todos los presentes y la caridad aparece como fruto de la fe y de la esperanza, al romper la piñata. En síntesis, se puede decir que la ruptura de la piñata representaba la lucha que debía sostener el hombre valiéndose de la fe para destruir las malas pasiones. Artemio del Valle Arizpe manifestó que en España se rompían piñatas en el llamado Domingo de Piñata, siguiente miércoles de Ceniza; supone que algún español había traído la costumbre que logró implantarse aquí y, posteriormente, se transfirió de la Semana Santa a otra celebración religiosa. Como dato curioso, existen versiones que afirman que en el siglo XIX las piñatas no se rompían, pues estaban hechas a manera de gajos, amarrados con listones de colores que debían jalarse para que los regalos y dulces quedaran al alcance de todos los asistentes. Así, la piñata en México combina una mezcla de tradiciones prehispánicas y europeas en las que figura la lucha del bien contra el mal. En un principio se usaron para atraer a la gente a las ceremonias religiosas. Posteriormente el pueblo se apropió de ellas para las celebraciones populares y es así como se ha conservado.
10 Información adaptada de: Fernández P. José Luis. La Navidad en México. Orígenes y celebraciones. Publicaciones Paulinas. Col. “Liturgia”. Serie Adviento y Navidad, México, 1992.
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