| Aires lejanos |
En la discusión de las libertades, el punto final se ubica en el derecho del otro. El respeto, la tolerancia y la preservación de la vida, por sobre todas las cosas, garantizan la convivencia humana.Según datos de la Organización Mundial de la Salud, el tabaquismo es una de las primeras causas de muerte en el mundo. El número total de fumadores se ubica en el 30%, en el 70% restante, se encuentran aquellos que padecerán alguna enfermedad relacionada con el tabaco, sin haberlo probado en su vida. Con este escenario, el gobierno de México creó la Ley General para el control del tabaco, reguladora de hábitos, sujetos y procesos relacionados con el tabaco. La discusión generada, sobre las implicaciones sociales, producto de la puesta en marcha de esta iniciativa, abrirá nuevos retos sociales. Corresponde a toda la ciudadanía, fumadores o no, ajustar los niveles de comprensión, sin presiones impositivas de por medio. Ambientes libres de humo, comunicaciones visuales efectivas, envases adecuados, resultan obsoletos sin la participación ciudadana. Ningún impuesto, por más alto que sea, puede compararse con acciones racionales, regidas y pensadas por el bien común. La revisión de la historia del tabaco demuestra algunos de los mayores retos contemporáneos, la distinción entre usos y abusos, entre placeres y adicciones, entre leyes y escarmientos. Para los conquistadores, la traspolación de costumbres, observadas en los escenarios edénicos explorados, plagados de seres conectados con el universo, poseedores de conceptos morales únicos, hacia el viejo mundo, no tuvieron la aceptación deseada. A poco tiempo de su desembarco, parte de la tripulación, compañeros de Colón, aficionados al tabaco, experimentaron las implicaciones sociales del cambio de escenario. Regidos por la Inquisición, los marinos fueron juzgados y sentenciados al arrojar bocanadas de humo diabólico, decían. Con mayor o menor similitud, la aceptación y expansión del tabaco, en el transcurso de los años, a lo largo de todo el mundo, sin distinción de cultura, siguió la misma suerte errática. A favor y en contra del tabaco, rodaron cabezas, lenguas y brazos. Lo buenos aires prehispánicos, el uso del tabaco como medio de conexión con el más allá, quedaron sepultados con el tiempo. El placer que reportaba, la salud que proponía, la mística que lo rodeaba, cual empresa mítica, implica volver pasos, más allá del tiempo, hacia la idea primaria del ser humano, ignorante de nuestra realidad. Hoy, como nunca, desconocedores de la importancia de los cuatro elementos, fuentes vitales de supervivencia humana, desvalorizamos la importancia del aire en nuestra vida, libre de contaminación. Como un dèjá vu, los mexicanos radicados en Argentina, observamos la puesta en marcha de iniciativas similares. Nos complacimos con el nutrido debate generado, con la respuesta de la gente, con el compromiso social. Desde lo lejos, aspiramos al crecimiento, confiamos en nuestra gente, deseamos la discusión razonada y generadora de nuevas ideas, compartimos el respeto por el otro. Texto: Silvia Magaña Martínez
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En la discusión de las libertades, el punto final se ubica en el derecho del otro. El respeto, la tolerancia y la preservación de la vida, por sobre todas las cosas, garantizan la convivencia humana.






